Un equilibrista valenciano y su luciérnaga

Un equilibrista valenciano y su luciérnaga revela el carácter juvenil que debe prevalecer en todo hombre o mujer. Esta novela corta de Diego Denora es una invitación a la solidaridad, a no perder nunca el equilibrio para poder ingresar en el mundo maravilloso de los seres humanos que se saben bendecidos por una ciudad, sus paisajes, parques, lugares donde la libertad sea la dueña de todos los sentimientos.
Alberto Hernández, Letralia Revista.

¿Un skater con vértigos?

Libero paseaba por el Parque Central cuando sintió el primer cosquilleo de su nueva vida en Valencia y sus piernas se hicieron de papel. No pudo marchar más. El vértigo era tan intenso que hacer cualquier movimiento le habría sido imposible sin caer y caer no era deseable en frente de todo el mundo en su nuevo barrio. Los vértigos solían pasar en pocos minutos, pero Libero tenía que encontrar una misión improrrogable que le ayudara a superar el encadenamiento de temblores, por ejemplo, volver a casa por la comida o salir por los encargos de su madre…

¿Una luciérnaga que habla?

Ese día Libero estaba observando una hoja redonda de loto cuando el sol decidió desaparecer y en una flor que tenía cerca empezó a notar un brillo amarillo. La luz parecía la misma de su televisión, pero se iba y volvía, como si alguien estuviese jugando con el control remoto. Libero se acercó: debajo de un pétalo rosa aparecieron dos alas naranjas y la espalda de un bicho con una pequeña luz amarilla que se encendía y se apagaba.¿Quién eres tú? – desde la flor salió una voz de mujer. Libero no se giró ni pensó que pudiera dirigirse a otra persona más que a él, porque la voz hablaba en italiano.
– Me llamo Libero. ¿Eres italiana?
– No, yo soy de donde me quedo. Soy una luciérnaga.
– ¿Y por qué hablas en italiano?
– Porque aún no entiendes el castellano. ¿Has visto a alguien con una luz roja?